
Rebelde con causa. • }
Cynthia Leroy. // Tercera Persona.
Sus cabellos negros bailaban al compás que le imponía la brisa que se colaba por la ventana del despacho del conserje. Su mirada cristalina, esta vez no reflejaba rabia o descontento con aquello que le rodeaba, aquel día tan solo tenía ganas de salir corriendo, ha cualquier lugar donde pudiera estar sola. Aunque de por sí, toda ella estaba sola. No tenía amigos de verdad, ¿quién se velaba por ella en aquel castillo? Nadie. Desde que su hermano había acabado Hogwarts, Cynthia estaba más sola que la una. Tenía compañeros, si muchísimos, con los que salir por ahí de fiesta todos los fines de semana, pero más allá de eso no había nada. Ella no tenía nada, era una miserable, así como la había llamado una chica de Grynfindor. Alguna que otra vez, algún chico de Hufflepuff, había tenido el descaro de decir, que la morena se comportaba de tal forma, por la soledad que se escondía en su cuerpo. ¡JÁ! Esa era la mayor mentira que cualquier persona hubiera escuchado. Cynthia estaba sola, pero ese no era el motivo de su forma de actuar. Un motivo que pudiera excusar su forma de actuar no había, ella era así porque quería, porque le hacía feliz mostrarle a los demás lo poca cosa que eran en el mundo, que su presencia sobraba y que solo hacían que el calentamiento global aumentaran. ¡Ingenuos! Cynthia era más fuerte, de lo que alguna vez ellos serían, Cynthia Leroy, no se dejaba pisotear por nadie, era ella quien pisoteaba a los demás como unas cucarachas, como lo que eran. Pensamientos así eran los que hacían que la francesa volviera a mostrar esa mirada de odio que empañaba sus ojos azules. Dio un puñetazo en la mesa y se puso de pie. ¡Puto conserje! El castigo lo haría luego, o nunca, pero la morena no podía soportar más tiempo dentro de aquel cuchitril.
Eran necesarias más de unas palabras para derrumbar a Cynthia Leroy.

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