lunes, 11 de octubre de 2010

He loves me, he loves me not...



La piel se me helo al verle allí parado, frente a mí. No sé supe que decir, no supe que hacer. Tan solo fui consciente de que realmente se trataba de él. De que siempre había sido él y nunca me había percatado de eso antes. Ahora… ¿qué podía hacer? ¿Ir corriendo a sus brazos y pedirle perdón? Tendría que a verlo hecho, pero tuve miedo. Miedo a que me rechazara, miedo a que no me quisiera como antes. Miedo a saber que lo había perdido de verdad. Que había tenido mi oportunidad con él y nunca, nunca la supe aprovechar. El no se inmuto, permaneció allí haciendo la vista gorda a mi mira, pues ni una sola vez me miró. Quise morir por dentro, quise salir corriendo antes de las lagrimas cayeran a través de mis ojos. Era sencillo darse cuenta de lo que él pensaba, de lo que sentía. No había amor en su mirada cuando por fin, se topo con la mía. Fue un vistazo rápido, casi por equivocación, pero que no significo nada, al menos para él, pues una descarga eléctrica recorrió mi cuerpo cuando volví a ver esos ojos negros. Quise saber descifrar las miradas en ese momento, pero no pude hacerlo. Tienes que olvidarle, susurro una vocecilla en mi interior, pero yo no podía. No era tan fácil olvidar al hombre que se ama. 

0 comentarios: