miércoles, 17 de marzo de 2010

La carta ~

Querida señorita Wender:

Lamento que esta sea la tercera, o quizá, la cuarta vez que le haga llegar a sus manos otra de mis molestas cartas. Pero el comportamiento de su joven nieto comienza a hacerse molesto, tanto para mí, como para el resto de trabajadores y estudiantes de mi humilde centro educacional. No solo por el simple hecho de querer atentar contra la vida de sus compañeros, sino también por aquella extraña forma de actuar. Solitario, precavido y silencioso. Da la impresión de estar totalmente feliz con su forma de ser, pero aquella mirada cautivante que posee me intriga, pues muestra lo que no es capaz de demostrar con sus propias palabras y gestos. Su nieto, lamento decirlo, no se encuentra en un buen estado de salud mental. Y no le digo estas palabras tan serias por querer alarmarla ni nada similar, todo lo contrario. Hoy el joven Günter estuvo con el psicólogo del centro y mis sospechas fueron afirmadas. Günter no abrió la boca ni en un solo momento, lo sabía conmigo de comporta de la misma forma. Su mirada es manipuladora. Capaz de mostrar la mirada que cada persona necesita para no querer presenciarla más nunca en su vida. Su nieto no es lo que aparenta. Su nieto, puede que sea más listo que usted y yo juntos. Y cuando utilizo la palabra listo, me refiero a que su nieto es listo en lo que él mismo se proponga, es decir, casi todo. Es capaz de mandar a callar a una profesora con tan solo una mirada, es capaz de intimidarme a mí mismo con apenas mirarme a los ojos. Es extraño, pues nunca había visto nada similar en todos mis años como director. Günter es especial, a su modo, pero lo es. Puede que el origen del problema sea la muerte de sus padres, sin duda la falta de cariño siendo tan joven pudo cambiarle en cada aspecto de su persona. Puede que él mismo se haya encerrado en su mundo de perfección y no pretenda salir de ese mundo inexistente. Siente desprecio hacia todo lo que le rodea, lo sé, he notado la forma en que se aleja de sus compañeros de clase en los recreos, he notado la forma en que los observa y esa mirada me ha permitido ver más allá de sus ojos. La desventaja de su persona, es que esos ojos color verde oliva transmiten más de lo que él quisiera. Ese odio inexplicable, ese asco, ese descontento con todo el mundo se hace obvio cuando él se encuentra encerrado en sus cavilaciones, maquinando la forma de poder salir de allí sin ser visualizado por alguien, o quizá este imaginando ese mundo perfecto que pudo a ver tenido si sus padres no hubieran muerto…

Su nieto no está bien señorita Noris. Necesita ayuda para poder ser un joven normal, y nadie mejor que usted para ayudarle. De le cariño. Que él note que usted le quiere. Y esperemos que no sea demasiado tarde para poder salvarle de esa idea errónea que se ha formado en su cabeza. Porque su nieto puede ser un gran joven de bien. Cada vez me sorprendo con sus notas, él mejor de toda su clase y me sorprende más aún sabiendo la poca atención que pone en sus clases. Como dije antes, su nieto es listo. Puede que más listo que usted y yo juntos.

Mis más cordiales saludos.

Efraín Roseel.

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