No hay, { no } existe manera de que deje de quererte, no es simultaneo, no paralelo, no es sistemático, no es ciencia, no es creencia, no es nada que pueda explicarse a través de P A L A B R A S o números. No es nada que nadie no haya sentido ¡ Es la razón por la que vivimos !
sábado, 16 de octubre de 2010
Quiero tocar tu cuerpo como a dos millas por hora...
Quiero perderme en la silueta de tus caderas,
quiero dejar mis huellas en cada poro de tu piel.
Quiero saber que eres mío,
que solo yo te poseo y te poseeré.
Que ninguna otra pueda hacer más que observarte,
que ni siquiera puedan imaginarse entre tus brazos,
porque nadie sentirá el calor de tu cuerpo, nadie más que yo.
Solo yo escucharé tus gemidos hasta el amanecer,
solo yo podré rozar tus labios.
Pues seré yo a la única que ames.
... y hacerlo lento.
He loves me, he loves me not...
La piel se me helo al verle allí parado, frente a mí. No sé supe que decir, no supe que hacer. Tan solo fui consciente de que realmente se trataba de él. De que siempre había sido él y nunca me había percatado de eso antes. Ahora… ¿qué podía hacer? ¿Ir corriendo a sus brazos y pedirle perdón? Tendría que a verlo hecho, pero tuve miedo. Miedo a que me rechazara, miedo a que no me quisiera como antes. Miedo a saber que lo había perdido de verdad. Que había tenido mi oportunidad con él y nunca, nunca la supe aprovechar. El no se inmuto, permaneció allí haciendo la vista gorda a mi mira, pues ni una sola vez me miró. Quise morir por dentro, quise salir corriendo antes de las lagrimas cayeran a través de mis ojos. Era sencillo darse cuenta de lo que él pensaba, de lo que sentía. No había amor en su mirada cuando por fin, se topo con la mía. Fue un vistazo rápido, casi por equivocación, pero que no significo nada, al menos para él, pues una descarga eléctrica recorrió mi cuerpo cuando volví a ver esos ojos negros. Quise saber descifrar las miradas en ese momento, pero no pude hacerlo. Tienes que olvidarle, susurro una vocecilla en mi interior, pero yo no podía. No era tan fácil olvidar al hombre que se ama.
La magia es P O D E R.
Hace tres años atrás encontré un lugar. Una página en internet, más bien me la paso una amiga, aún puedo recordar el rostro de ella y el día de la conversación. Aquella página de internet recibía el nombre de Protego, un hechizo mágico, Harry Potter, desde mucho antes de eso ya amaba a ese niño. Dicha página se trataba de un foro, ¿un foro? ¿y qué se supone que es eso? Me pregunte mientras esperaba que la página se cargara. Recuerdo bien que no tenía ni la menor idea de que tenía que hacer allí, pero al paso de las horas fui descubriendo cosas y al cabo de los días ya sabía el funcionamiento de aquella página. Con los meses fui conociendo personas, recuerdo que mi primer personaje se llamaba Miranda Moon, ¿qué nombre no? Recuerdo que su PB era Anahy, esa chica de RBD. Me da vergüenza recordar como roleaba. No llegaba ni a dos líneas, también está el hecho de que en ese foro, todos roleabamos de tal forma, ninguno daba a conocer los sentimientos que inundaban a nuestros personajes. Según pasaron los días, conocí a una chica, su personaje se llamaba Lucy Evans, y su PB era Emma Waston. Se suponía que Lucy y Miranda eran mejores amigas. Hoy en día aquellos dos personajes, que se encuentran guardados en el cofre de recuerdos y en mi corazón, son motivo de una bonita amistad que existe entre Lucía y Génesis, yo. Aunque creo que se trata de algo más que una amistad, ella no es solo una amiga que vive al otro lado del mundo, es aquella hermana que nunca desee, pero que me regalo la vida. Al año, supe que Protego no era el único foro de Harry Potter que había en la red. Existen una millonada de foros de Harry Potter. Si mal no recuerdo, el foro en el que comencé a escribir párrafos fue conxurox, quizá hace dos años atrás. Allí tenía a mi pequeña Nicole, la típica Slytherin con corazón de Hufflepuf. Pero antes de Nicole estuvo Helena, la típica chica seca que no vela por nada ni nadie, pero que en el fondo tiene un corazón que vale la pena de verdad. Con Helena conocí a Nick Jonas, oh sí, Nicholas Jerry Jonas, no el verdadero, pero uno que tiene varias características en común con el verdadero. Nick era un chico de Ravenclaw, era y es, la cosa más linda del mundo. Hoy en día perdí cualquier tipo de contacto con él, aún así lo llevo en el corazón, le quiero muchísimo y daría lo que fuera por poder hablar con él. Espero que este bien y que su vida sea maravillosa, algún día iré a Argentina y le jalaré los cachetes.
Luego de Helena vinieron demasiados personajes: Nessie, Sere, Aro, Günter, Dafneé, Paul, América, Nikolai, Thierry, Ayrton… y, sinceramente, ahora no soy capaz de recordar muchos más, pero muchos más, seguro que hay. Con estos personajes aprendí a escribir, leyendo theards de los demás users de los foros –me arrodillaría ante un par de ellos por escribir de forma tan maravillosa- y leyendo tantos libros como jamás imagine en la vida. Pero lo mejor no fue solo saber que dentro de mi había una escritora virgen, sino conocer a esas personas que hoy puedo considerar mis amigos. Muchos de ellos viven a miles de kilómetros de donde yo estoy, pero eso es lo de menos. Mis amigos cibernéticos, han sido más fieles que esos supuestos amigos que veo diariamente. Me han acompañado en mis penas –y han sido muchas-, me han leído cuando quería matar a alguien, literalmente, me han aconsejado, me han hecho reír cuando tenía ganas de llorar, me han mostrado que por muy dura que sea la vida, siempre hay algo que vale la pena en ella. He tenido peleas con alguno de ellos, y he perdido su amistad; de unas me arrepiento, de otras no tanto. Me ha gustado uno de mis amigos, pero que para mi desgracia la amistad que había, se perdió. Con otras he aprendido a ser la persona más morbosa y pervertida del mundo, Sara, ella en especial. Otras, me han mostrado que aún existen personas dulces, cariñosas y sinceras, Lara, esa niña sí que vale.
En los foros hago las dos cosas que más me gustan en la vida: escribir y ser feliz. En estos últimos días me he dado cuenta de lo bonito que es el mundo foristico y que sin un foro en mi vida, nada sería igual.
Doy gracias a J.K Rowilling, por a ver escrito Harry Potter. Y que por lo que más quiera, ¡escribe una última parte de Harry Potter!
viernes, 8 de octubre de 2010
Noris, Günter Noris.
Todo a su alrededor carecía de importancia. Cada cosa que sus ojos azules divisaban, tenía menos importancia que la anterior. Por ello, su mente despego lentamente de la tierra e inicio su viaje a través de la nubes, atravesó estas, hasta que las perdió de vista. Ahora no había más que oscuridad a su alrededor y pequeños puntos brillantes conocidos como estrellas. Se perdió en el espacio, mientras los minutos pasaban lentamente. El tictac de su reloj de muñeca, llegaba hasta sus tímpanos, pero a medida que marcaba los segundos, el sonido se iba haciendo más insonoro, hasta desaparecer por completo. Mientras no hacía más que perderse en su mundo, mantuvo los ojos abiertos, observando algún punto fijo inexistente, tan solo para dar la idea de que solo estaba atento a lo que pasa frente a él. De igual forma, el café en el que se encontraba, comenzaba a vaciarse, aunque de eso, él aún no se percataba. Continuaba observando la oscuridad que le inundaba el espacio, que ahora, por algún motivo, había perdido las estrellas que hacía solo minutos le inundaban. Como todo en su vida, había perdido la luz, todo se encontraba en la inmensa penumbra que él mismo había formado, tal cual, así como le gustaba, como siempre estaba, bajo la penumbra, en la oscuridad, a la que la mayoría de las persona le temían, como si tal cosa fuera a acabar con sus vidas. – Vamos a cerrar, debe irse. – Una voz ronca deshizo el espacio negro en el que había estado volando su mente, y de golpe le trajo a la realidad. Observo al hombre de gran tamaño que se hallaba detrás de la barra con aspecto desaliñado. El alemán lo miro por encima de los hombros, alzando una ceja. – Que mal servicio… - comenzó a decir con aquella voz gruesa que poseía. Llevo la mano derecha al bolsillo de su pantalón y extrajo un par de monedas. – Quédate con el cambio, aunque creo que no te hará falta. – Susurro sin más. Acabo el whiskie de fuego que quedaba en su copa y se dispuso a salir del bar. En cuanto estuvo en la salida, dirijo una última mirada al dependiente del bar a través de la venta y sonrió, aunque el hombre no le estaba observando. Bufó a causa de la indignación; el hombre le había saco de sus pensamientos para echarle, esa no era forma de tratarle a él. Se dispuso a caminar, mientras lo hacía chasqueo los dedos y en ese preciso instante, el bar de donde había salido, prendió en llamas.
Deambulo por las calles del mundo mágico con total libertad. No había duda que lo suyo era exhibir sus habilidades, sobre todo con la varita; en el mundo muggle, claro está, no podría usar la magia con la libertad con la que podía usarla el mundo mágico. Por ello siempre que podía, y su trabajo se lo permitía, volvía al mundo mágico para actuar como lo que era, un mago. Enormes bares y discotecas se alzaron ante sus pasos. A causa de la cercanía a la que estaba el mar, el olor de este a travesó sus fosas nasales como el más exquisito de los olores. Aspiro profundamente mientras cerraba sus ojos. Al abrirlos, sacudió el polvo de su hombro, como una simple manía de superioridad. Arrastro su mirada penetrante por su alrededor y escogió al azar la discoteca a la que ahora entraría para pasar las horas de la noche. Los sábados por la noche era su momento favorito de la semana, el hecho de entra a una discoteca repleta de personas perdiendo el control, le divertía, no solo porque él también perdería el control –cosa que intentaba controlar- sino por ver el resto de persona rebajarse y hacer parecer sus vidas mucho más miserables. Sonrió, como si un chiste hubiera cruzado por su mente. Se abrió paso entre la multitud para entrar a la discoteca BoraBora, dentro de esta el ambiente era el adecuada para su gusto. El hecho de que un montón de estudiantes de Hogwarts, del último curso, fueran a parar allí, hacia que el lugar luciera mucho más descontrolado. Con paso firme camino hacia la barra, espero que el mesero se acercará a él y pidió un vaso de vodka para empezar. Se dio vuelta en dirección a la pista de baile, pensando si adentrarse en ella o no.
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