sábado, 27 de marzo de 2010

{ Ella es todo aquello que yo quiero poseer #

Narrador: Günter Noris / Primera persona. }

Sus labios me incitan a besarla. Su piel suave y tersa como la seda, es aquello con lo que siempre soñé pero que jamás creí que pudiera existir. Una sensación extraña se apodera de mí ser cuando estoy en presencia de ella; no sé si es amor, odio, o un poco de ambas. Va más allá de una atracción física o sexual, no se trata solo de eso, es algo extrañar que no soy capaz de comprender. Me hace bien hablar con ella, aunque nuestras conversaciones se basen en ironías y sarcasmos; eso me divierte, pues ella no se corroe ante mis palabras, ni se intimada como la mayoría de las personas del sexo opuesto. Sé que yo le gusto de la misma forma que ella me gusta a mí. También sé que me odia, a través de esos ojos soy capaz de ver más de lo que ella cree. Tengo excesivamente claro el tipo de persona que soy, aunque finjo no saberlo ante la sociedad, y por eso mismo sé que ninguna mujer sería capaz de sentir un amor sincero por mí, cosa que no me hace falta en absoluto, mas ella me hace pensar que si lo necesito. ¿Quién es ella para provocar todo esto en mi interior? No es nada. Ella no comprendería mi forma de ser, ni mi vida, no sería capaz de comprender mi actitud sobre todo lo que me rodea. Ella es igual al resto, ¿por qué pienso yo que ella es especial? ¡Pero si no es nada ni nadie! Es un ser humano más, que cuando menos me lo espere me dejará o me traicionará, ¿y de qué servirá todo lo que pasamos juntos? De nada. Ella no es Alison, ni Alison es ella. Ella es Ginger, mi Ginger.

La odio.

miércoles, 17 de marzo de 2010

I N V I S I B L E ~

Una amiga le pregunta a otra: - Dime una palabra que describa.
- I n v i s i b l e - Contesto la otra arrastrando las palabras.
-¿Por qué?-
- Porque así me siento, invisible. Que nadie es capaz de ver la realidad en mi y los que pueden verla fingen no hacerlo.

Su primera vez.

-¿Qué es eso?- Una voz masculina arribo a los oídos desgastados de la mujer. Esa voz que había perdido toda la armonía y la paz que en su momento tuvo. –No me hagas volver a preguntártelo, abuela. – Günter estaba molesto, demasiado molesto. Su abuela le desobedecía igual que el resto de las personas y no estaba dispuesto a seguir tolerándolo. –Una carta.- Contesto la abuela con firmeza, pues ella no se callaría ante las amenazas de un joven malcriado que solo quería ser el centro de atención. –Una carta del director de tu escuela.- Con aquel porte de elegancia, se puso de pie quedando cara a cara con su nieto, enfrentándose a aquellos ojos que todos temían, cosa que no se explicaba. ¿Qué podían tener de temerosos los ojos de un adolescente que solo mostraban temor y tristeza? Eso era lo único que ella era capaz de ver, pues era lo que Günter deseaba que ella viera, como hacía con el resto de las personas. Su abuela era la única persona que no notaba la clase de joven que había criado. -¿Y qué zarpada de mentiras te cuenta esta vez?- El moreno se encamino por la biblioteca abarrotada de libros, con un alto techo, con ventanas altas cubiertas por cortinas color marrón madera, con cuatros de cada uno de los miembros masculinos de la familia Noris, muebles a juego con las cortinas y aquel olor a detergente caro. –No me habías contado que hoy estuviste con el psicólogo de tu escuela, cariño. –La abuela evadía las preguntas del joven pues no tenía intención de contar sus asuntos personales con su nieto. Pero estaba muy equivocada si creía que con eso despistaría a Günter, las carcajadas de este mismo resonaron en las paredes de la habitación. –Sí abuela, he estado hoy con un hombre que no se gana el dinero de una buena forma. Lamento informarle que ese colegio da cada día más pena con la clase de empleados que tiene.- La abuela introdujo la carta en su bolsillo mientras escuchaba con atención las palabras de su acompañante. –Qué raro se me hace escucharte decir eso, pues eras tú el que estaba empeño en estudiar allí hace mucho tiempo atrás. ¿A qué se debe ese repentino cambio?.- La vieja alzo una de sus cejas en señal de duda y poso sus manos sobre su regazo. –Usted lo ha dicho. Es mucho tiempo para que un adolescente cambie de opinión, ¿no lo cree usted? Además de que justamente venía a hablar de ello, pero veo que tendré que dejarlo para luego. Permítame ver la carta.- Dio un paso hacia delante y estiro la mano, esperando que su abuela dejara la carta sobre esta. – Por favor.- Y su mirada se puso en marcha. Clavo los ojos sobre la mirada de su abuela y pensó en cosas tristes, cosas que le hacían transmitir la tristeza que se encerraba bajo llave en el fondo de su corazón y que él solo las dejaba salir para manipular a aquella vieja mujer que había hecho todo lo posible para criar a un joven, pero no era cosa fácil. El último segundo de vida de los padres de Günter, fue el último segundo de vida de él. Pues eso era lo que era él, un muerto viviente, mucho pero que un zombi. Su corazón no latía, sus sentimientos se habían esfumado junto con el alma de sus padres, su capacidad de amar a otras personas se hallaba cautiva en el fondo de su ser, su alma había abandonado su cuerpo hacía ya mucho tiempo y no existía forma de remediar todo aquello. El daño ya estaba hecho.

Esa misma noche, las manos del alemán se bañaron por primera vez de sangre. No era la de él y mucho menos la de su abuela. Era de aquel miserable hombre que se había atrevido a descubrir la verdad que se empeñaba a encerrar Günter y que este había descubierto con tantísima felicidad. Y sería imposible explicar la satisfacción que sitió el alemán al escuchar los gritos de suplica de su víctima.

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La carta ~

Querida señorita Wender:

Lamento que esta sea la tercera, o quizá, la cuarta vez que le haga llegar a sus manos otra de mis molestas cartas. Pero el comportamiento de su joven nieto comienza a hacerse molesto, tanto para mí, como para el resto de trabajadores y estudiantes de mi humilde centro educacional. No solo por el simple hecho de querer atentar contra la vida de sus compañeros, sino también por aquella extraña forma de actuar. Solitario, precavido y silencioso. Da la impresión de estar totalmente feliz con su forma de ser, pero aquella mirada cautivante que posee me intriga, pues muestra lo que no es capaz de demostrar con sus propias palabras y gestos. Su nieto, lamento decirlo, no se encuentra en un buen estado de salud mental. Y no le digo estas palabras tan serias por querer alarmarla ni nada similar, todo lo contrario. Hoy el joven Günter estuvo con el psicólogo del centro y mis sospechas fueron afirmadas. Günter no abrió la boca ni en un solo momento, lo sabía conmigo de comporta de la misma forma. Su mirada es manipuladora. Capaz de mostrar la mirada que cada persona necesita para no querer presenciarla más nunca en su vida. Su nieto no es lo que aparenta. Su nieto, puede que sea más listo que usted y yo juntos. Y cuando utilizo la palabra listo, me refiero a que su nieto es listo en lo que él mismo se proponga, es decir, casi todo. Es capaz de mandar a callar a una profesora con tan solo una mirada, es capaz de intimidarme a mí mismo con apenas mirarme a los ojos. Es extraño, pues nunca había visto nada similar en todos mis años como director. Günter es especial, a su modo, pero lo es. Puede que el origen del problema sea la muerte de sus padres, sin duda la falta de cariño siendo tan joven pudo cambiarle en cada aspecto de su persona. Puede que él mismo se haya encerrado en su mundo de perfección y no pretenda salir de ese mundo inexistente. Siente desprecio hacia todo lo que le rodea, lo sé, he notado la forma en que se aleja de sus compañeros de clase en los recreos, he notado la forma en que los observa y esa mirada me ha permitido ver más allá de sus ojos. La desventaja de su persona, es que esos ojos color verde oliva transmiten más de lo que él quisiera. Ese odio inexplicable, ese asco, ese descontento con todo el mundo se hace obvio cuando él se encuentra encerrado en sus cavilaciones, maquinando la forma de poder salir de allí sin ser visualizado por alguien, o quizá este imaginando ese mundo perfecto que pudo a ver tenido si sus padres no hubieran muerto…

Su nieto no está bien señorita Noris. Necesita ayuda para poder ser un joven normal, y nadie mejor que usted para ayudarle. De le cariño. Que él note que usted le quiere. Y esperemos que no sea demasiado tarde para poder salvarle de esa idea errónea que se ha formado en su cabeza. Porque su nieto puede ser un gran joven de bien. Cada vez me sorprendo con sus notas, él mejor de toda su clase y me sorprende más aún sabiendo la poca atención que pone en sus clases. Como dije antes, su nieto es listo. Puede que más listo que usted y yo juntos.

Mis más cordiales saludos.

Efraín Roseel.

sábado, 13 de marzo de 2010

¿Y a quién le importa?

A veces quiero desaparecer a un lugar donde no haya nadie que pueda estropear mi felicidad. Quiero ir a un lugar donde todo sea perfecto para mí, quiero sonreír de verdad. Quiero que mi vida no sea lo que es. Estoy tan harta de todo lo que me rodea, estoy tan casada de fingir que todo está bien cuando me estoy muriendo por dentro, cuando ya nada tiene sentido porque nada vale nada, porque nada de lo que una vez me propuse he podido cumplir. Porque he perdido absolutamente todo lo que más quería, porque he perdido amigos por mi maldita culpa. Porque he perdido a aquellas personas que me hacían sonreír. Porque no tengo nada que valga la pena en mi vida.

Mi vida no vale nada. ~

No soy nada. ~

Nunca valorada. ~

Siempre juzgada. ~

Jamás querida de verdad. ~

He perdido tanto la confianza en todo que ya no confió ni en mi sombra, no sé. ¿Qué importa ya? ¿QUÉ IMPORTA MI VIDA? Si estoy más muerta que viva.

miércoles, 3 de marzo de 2010

  • § Confesiones secretas de un futuro nazi a los 15 años.

Todo es una farsa. Una mentira que me han hecho creer durante toda mi vida. Engaños y falsedad. Es triste darse cuenta de que la mentira es mejor que la verdad. Es más trise aún, saber que la bondad que tus familiares te han hecho creer desde tu primer año de vida es inexistente. La vida es una total lucha, donde solo los más fuertes sobreviven, y para formar parte de ese grupo, es necesario imponerse, que los de más sientan miedo hacía ti, esa es la mejor forma de sobrevivir. Acabar con cualquiera que posea matices de superioridad, cualquiera que sea más fuerte que tú. Los débiles también deben ser destruidos, esos que son sumamente inútiles para la humanidad, aquellos que desequilibren la balanza de la vida.

Ahora lo comprendo todo.

Hoy he escuchado decir a mi abuela que mi padre era mafioso. Un asqueroso mafioso que acabo con la vida de inocentes, esas fueron sus palabras exactas. Mi padre no era tan bueno como yo creía, por eso ahora me doy cuenta del mundo lleno de mentiras en el que he vivido, obligado a no mentir nunca, cuando las personas que me lo imponían eran las primeras en hacerlo. Tu vida no tiene nada de sentido cuando todo ha sido nada. Aún así, seré fiel a mis principios, mantendré mi lealtad hacia mis padres, aunque no debería hacerlo. Lo haré, para no mentir, y no ser como ellos. Ya es demasiado tarde para cambiar mis sentimientos.

Mi padre fue asesinado por una compañera de trabajo, que veía a mi padre un ser demasiado superior para ella, cosas que estaba clara. Nadie me ha dicho esto, yo solo lo he deducido, mi inteligencia supera sus propios límites. Ya tengo, gracias a estas deducciones, mi futuro planeado. Entrare a la mafia a los diecisiete años. Al contrarío de irme a estudiar mi último año a Hogwarts, huiré, no tomaré el tren, y permaneceré en Alemania. En Hogwarts, mi ausencia será obvia, más eso no será un inconveniente pues sé que mi abuela me dejará libre, me dejará huir, pues sabe que volveré. Me alojaré en mi antiguo hogar, el cual se haya deshabitada por ordenes de mi abuela. Seguidamente buscaré un empleo, reuniré el dinero suficiente para obtener la cantidad necesaria para viajar a Italia y poder pagar un hospedaje. He leído libros, documentos pertenecientes a mi padre que residen en casa de mi abuela, con estos he logrado conocer que Italia es el centro de la mafia, y que mi padre tenía relaciones extrañas con esta, entraré en ella con tan solo decir el nombre de mi padre y al realizar pruebas, me recibirán con los brazos abiertos. El inconveniente es mi abuela. Sé que ella me vigilara, de alguna forma u otra estará al tanto de cada uno de mis movimientos. Más eso no me impedirá seguir con mis ideales. Necesitaré ayuda, una ayuda especial, pero me niego a confiar en alguien…

Aún me sigo preguntando cómo es que mis padres, mis maravillosos padres, fueron capaces de mentirme de esa forma, me sorprende aún más que yo les creyera, era un niño, sí, pero esa no es razón para ser tan ingenuo y manipulable, cuando todo era tan claro, las acciones, los gestos, los sucesos dejaban claro que todo se trataba de mentiras y de farsas. Pasado atroz que me sigue torturando día y noche. Es cierto, no puedo mentirme a mí mismo. Sé que sufro por la ausencia de cariño, por la pérdida de mis seres amados. Sí, pero no lo acepto, ni lo aceptare nunca. Me mentiré a mi mismo si hace falta, ¿qué importa de todas formas? Mis padres me mintieron y parecía estar todo muy bien. Soy feliz, inmensamente feliz. Vivo en mi mundo de soledad, como me gusta, en el silencio de la nada; escuchando solo el sonido de mis palpitaciones. Soy feliz así, no necesito pararme a pensarlo una segunda vez. No me hace falta el cariño de nadie para ser quien quiero ser. No necesito conciencia, no necesito corazón…

  • § Confesiones secretas de un futuro nazi a los 11 años.

Mi abuela intento, otra vez, que fuera con ella a la capital, pretendía que me expusiera a peligros desconocidos para mí. Solo de imaginarme las personas peligrosas que deben a ver allí fuera me da pánico. Esta vez, para zafarme de ella, tuve que mentirle… me costó mucho hacerlo, pero creo que adquirí los dotes artísticos de mi madre Alice. Como extraño el sonido de su voz todas las mañanas al despertarme, extraño nuestras clases de etiqueta, ella no me propinaba un golpe con la regla como lo suele hacer Sir Ottis. Mi padre era el de los golpes suaves, pero estaba en todo su derecho de hacerlo, pues lo hacía cuando sabía que le mentía, por ello intento no mentir nunca, para que él no me castigue con sus golpes. Sé que está muerto, pero también sé que me acompaña, de alguna manera lo hace, él y mi madre prometieron una vez que no se separarían de mí nunca, que estarían presentes cada minuto de mi vida, yo les creí y les creo. Sé que no me mentirían nunca. Mi padre era un hombre bueno, pues siempre me protegía a mí y a mi madre de los ratones devora hombre que entraban a nuestra mansión por las noches, aquí, en la casa de la abuela, no hay. Por eso sé que mi padre era bueno, los hombres buenos no mienten.

Tengo miedo de despertar una mañana y no estar vivo. Quiero vivir para así encontrar a la mujer que asesino a mis papis y preguntarle por qué acabo con la vida de ellos, cuando eran tan buenas personas. Ahora no puedo porque soy muy peque, me da miedo salir a la calle, además de que mi abuelita no me dejaría. Pero cuando sea grande si lo haré. También cuando sea grande viviré solo y no tendré amigos como los de Hogwarts, donde me obligan a ir, porque las personas son malas, menos mi abuelita. Cuando sea mayor y tenga una casa, bajare a la cocina cuando escuche a las ratas devora hombres, y las mataré yo solito, como solía hacer mi papi.